El desafío: control de temperatura en naves de pollos de engorde
En una granja de 40.000 pollos en Lleida, las fluctuaciones térmicas provocaban pérdidas de hasta un 12% en la conversión alimenticia. Los sistemas manuales de ventilación no lograban mantener la temperatura homogénea, generando zonas de estrés calórico y puntos fríos que afectaban la salud de las aves.
El cliente necesitaba una solución automatizada que integrara sensores de temperatura distribuidos, actuadores de cortina y ventiladores, con capacidad de respuesta en tiempo real y registro histórico de datos para auditorías de bioseguridad.
Nuestro enfoque: ventilación forzada con control predictivo
Diseñamos un sistema basado en el controlador PLC-PB2000, conectado a 12 sensores de temperatura y humedad distribuidos estratégicamente en la nave. Implementamos un algoritmo de control predictivo que anticipa los cambios térmicos según la hora del día, la densidad de aves y las condiciones exteriores.
- Instalación de 4 ventiladores de extracción de 1,5 m de diámetro con variadores de frecuencia.
- Actuadores lineales para apertura automática de cortinas laterales.
- Sondas de presión diferencial para monitorear el flujo de aire en tiempo real.
- Panel táctil con interfaz gráfica para supervisión local y remota.
Implementación y puesta en marcha
El proyecto se ejecutó en tres fases durante 6 semanas. En la primera fase, realizamos el levantamiento de la instalación eléctrica existente y diseñamos el cuadro de control. En la segunda, instalamos los sensores y actuadores, y programamos la lógica de control. Finalmente, realizamos pruebas de estrés térmico y calibración del sistema durante una semana completa.
El sistema se integró con la plataforma de telemetría Plaidy Bird Cloud, permitiendo al cliente monitorear desde su smartphone las curvas de temperatura, la velocidad del aire y el consumo energético de los ventiladores.
Resultados: eficiencia y bienestar animal
Tras tres meses de operación, los resultados superaron las expectativas. La mortalidad se redujo un 40%, el índice de conversión mejoró un 8% y el consumo energético de ventilación disminuyó un 22% gracias a la optimización de los ciclos de funcionamiento.
- Reducción de la variación térmica diaria de ±4°C a ±0,8°C.
- Disminución del 35% en visitas técnicas por ajustes manuales.
- Registro continuo de datos para certificaciones de bienestar animal.
- Retorno de inversión estimado en 14 meses.
«La implementación del sistema de control predictivo transformó nuestra operación. Ahora tenemos datos precisos para tomar decisiones y las aves están en un ambiente óptimo las 24 horas.» — Dña Aurora Carmona Segundo, gerente de la granja.